Abra la Puerta a Una Avalancha de Posibilidades: Desarrolle Esquemas de Negocios Innovadores, Haga Más Ventas, Más utilidades y a Menor Costo
Guau. Si usted llegó aquí eso significa que hay interés en explorar lo que puedo hacer por usted y su empresa.
Si usted es director, gerente o presidente, da igual, lo que importa es que usted tenga los hilos en la mano.
Si es el propietario y al mismo tiempo es el dueño, o es el propietario y su sobrino o hijo está en la plataforma de lanzamiento para conducir el barco en una fecha próxima, es exactamente lo mismo: El efecto deseado será un incremento notable en sus resultados.
Un resultado, ¿de cuánto? Mmm, depende de múltiples factores, incluso puede ser mayor a lo que usted se imagina.
Le cuento en confianza…
Por un tiempo trabajé en la consultoría estrictamente por resultados. Hace más de 15 años. El balance fue extraordinario. Gané e hice ganar mucho dinero.
En el 90 % de los casos era factible hacer la conexión con el responsable de la operación y su equipo de colaboradores, por tanto el resultado era sorprendente. Era medio joven. Mi espectro de adaptación era demasiado elástico, al grado tal que algunos empresarios ya convertidos en amigos me escatimaban mi participación en porcentaje o la reducían de manera arbitraria. Cuando la vaca ya da leche no hay necesidad de darle cariño. Era tanta mi emoción con la secuela de logros que no me importaba mucho esa faceta humana.
Ahora, es más sencillo, soy más orientado a resultados, pero también soy más selectivo. El 10% de los casos que no funcionaban es porque no se establecía un auténtico compromiso. Hay personas que sabotean su desempeño, cosas de la naturaleza humana.
Empecé en la consultoría de manera accidental. Estudiaba un postgrado en negocios en el TEC de Monterrey y algunos de mis compañeros me empezaron a invitar a las juntas de consejo de sus empresas como “tercero en discordia”. Invitaciones de cortesía.
Algo decía que me seguían invitando a juntas regulares. Un día me atreví a decir que no podía participar más, me absorbía mucho tiempo. El resultado fue que me ofrecieron una remuneración, y entre más me negaba, más alta era la oferta. Ese fue el inicio y confieso que me empalagaba contribuir con ideas y opiniones que impactaban a las organizaciones.
No trabajo con cualquiera
El objetivo de la consultoría debe ser muy claro: generar más ventas, más utilidades y menos costos. De otra manera, le soy honesto, no me atrae.
Suele haber un periodo de recomposición de las piezas, entre más compleja y menos habituada sea la cultura de trabajar en equipo “cerrado” en la empresa, el redireccionamiento puede tomar un poco de tiempo más.
En muchos casos los efectos de mi consultoría son inmediatos, sobre todo cuando hay capacidad de permear las decisiones a gran velocidad y la estructura operativa sea flexible y receptiva a los cambios.
Soy multifacético, algunos dicen que soy, antes que nada, un gran mercadólogo, otros opinan que no aciertan a encasillarme en una especialidad de negocios. Esa es precisamente la mejor definición, no soy etiquetable. Soy resolvedor de problemas mediante la “inteligencia emprendedora”.
Los Conocimientos Importan Cuando son Pertinentes
Soy transdisciplinario, posiblemente igual que usted. No reconozco fronteras entre ningún tipo de conocimiento, información o saber. La trasgresión es una necesidad.
Hay que tomar en cuenta que existen infinidad de caminos para abordar una problemática, o idea de negocios. No hay un blanco fijo. Lo que es adecuado hoy, no lo es mañana. Entonces hay que hablar de lo pertinente, es decir, qué es lo que importa y encaja para llegar a una meta específica, sea de ventas, utilidades, esquema de negocios o una combinación.
La premisa es una mentalidad expansiva, desbordante de ideas, reflexiva, razonada, madura, asertiva, pero también emprendedora. No puedo dejar de pensar en la base de todo: una inteligencia emprendedora – interactuando con otras mentes emprendedoras, recórcholis, el límite traspasa el cielo.
¿Y Cómo Empezamos a Trabajar Rubén?
Bueno, lo primero que hago y lo sugiero es intercambiar información básica, pero importante. Le pido llenar un formulario, una especie de Radiografía Inocua acerca de su empresa. Abajo tiene el indicador para hacerlo. Le aclaro, cada dato que me proporcione, incluyendo los personales, son estrictamente confidenciales. La inmensa mayoría de clientes me lo solicitan.
Esta información me permite tener una base mínima para evaluar si me prende la chispa, el detonador de la curiosidad y posteriormente me sacude mi imaginario de tal suerte que mi consultoría me produzca adrenalina suficiente.
Debo de buscar e identificar ese ingrediente y encontrarlo porque de otra manera no hay que perder ambas partes el tiempo.

Mis honorarios por este concepto son variables, caso por caso. Algunos dicen que soy demasiado barato por los resultados que soy capaz de inducir. Otros sólo dicen que cobro lo justo, en cualquier situación, su proyecto de negocios debe ser suficientemente atractivo que permita reconocer el valor intrínseco de una asesoría enfocada a resultados.
Invariablemente, tengo una Cuota de Entrada No Reembolsable. También es variable, pero no es menor a $100,000 pesos mexicanos ($ 10,000 dólares para el extranjero). Puede ser mucho mayor, dependiendo de la expectativa y naturaleza de la organización.
Ello amerita el encuentro cara a cara por no menos de un día completo, allí se establecen los acuerdos necesarios o de allí surgen de manera posterior.
¡Qué fácil es hablar! Lo que importa es la acción y el resultado, esa es la prueba del ácido, demos el siguiente paso, tiempo es dinero.
